El principal desafío de lograr una calidad fotorrealista en el renderizado en tiempo real es equilibrar una alta fidelidad visual con estrictas demandas de rendimiento en tiempo real (generalmente 30-60 FPS), lo que limita los recursos computacionales para elementos realistas.
Las restricciones clave incluyen: - Iluminación realista (por ejemplo, iluminación global) y texturas de alta resolución, que requieren una memoria/procesamiento significativo de la GPU. - Elementos dinámicos.
Las mitigaciones implican optimizaciones como modelos de nivel de detalle (LOD), iluminación pre-renderizada o escalado de IA para equilibrar la calidad y el rendimiento.

