Los modelos 3D de productos electrónicos en la publicidad a menudo se ven falsos debido a texturas demasiado simplificadas, iluminación poco realista o la falta de desgaste del mundo real, pequeños detalles que hacen que los productos físicos se sientan tangibles.
Por ejemplo, un teléfono puede tener un brillo plástico uniforme sin arañazos sutiles, o una pantalla que no refleja la luz de la habitación (como una ventana o una lámpara). Los anunciantes a veces priorizan la "perfección" idealizada sobre estos pequeños defectos, lo que rompe el realismo.
Añadir toques simples, como una ligera textura en la etiqueta o reflejos ambientales, puede hacer que el modelo se vea más auténtico sin esfuerzo adicional.
