Cuando se trabaja con geometría 3D, la gestión de ejes es difícil porque requiere coordinar tres ejes interdependientes (X, Y, Z) en lugar de dos, lo que hace que la visualización espacial y la alineación precisa sean más complejas.
A diferencia del 2D (solo longitud y anchura), el 3D añade profundidad. Mover o rotar un modelo a lo largo de un eje puede desplazarlo accidentalmente a lo largo de otro, lo que dificulta mantener las proporciones o colocar los objetos con precisión. Por ejemplo, alinear un estante con una pared significa comprobar que su eje Z (profundidad) no sobresalga, manteniendo al mismo tiempo la alineación X-Y, lo que pone a prueba el razonamiento espacial.
Si estás teniendo dificultades, comienza con formas básicas (como un cubo) y practica ajustar un eje a la vez.

