En el modelado 3D, los cuadrados (polígonos de cuatro lados) y los triángulos (polígonos de tres lados) difieren principalmente en estructura, flujo de bordes y aplicaciones prácticas. Los cuadrados presentan un flujo de bordes más suave, lo que los hace más fáciles de subdividir, ajustar y deformar. Son ideales para el modelado orgánico (por ejemplo, personajes) o la animación, donde la flexibilidad de la malla es fundamental. Los triángulos, como el polígono más simple, son más rígidos y pueden causar artefactos de sombreado (como bordes duros), pero sobresalen en el renderizado en tiempo real (por ejemplo, juegos) debido a su eficiencia computacional. Para los modelos que requieren ajustes frecuentes o animación, comenzar con cuadrados ayuda a mantener una topología limpia, mientras que los triángulos son preferibles para proyectos enfocados en el rendimiento y en tiempo real.

