Al optimizar modelos 3D, los mapas normales ayudan al simular texturas de superficie de alta resolución sin aumentar el número de polígonos.
Los mapas normales almacenan la información de la dirección normal de la superficie en forma de textura, engañando al sistema de iluminación para que genere la ilusión de profundidad y detalle. Esto reduce la dependencia de la geometría de alto polígono, disminuyendo el tamaño del archivo del modelo y la carga de renderizado, al tiempo que preserva la complejidad visual.
En escenarios como juegos en tiempo real o aplicaciones móviles con límites estrictos de polígonos, los mapas normales equilibran efectivamente la calidad visual y el rendimiento.

