Un mapa de rugosidad en el modelado 3D controla cómo la luz se dispersa sobre la superficie de un material, determinando directamente su suavidad o textura percibida.
Simula detalles de micro-superficie: los valores de rugosidad más bajos crean apariencias brillantes y reflectantes.
Esto imita la interacción de la luz en el mundo real, mejorando el realismo de los materiales. Ajustar los mapas de rugosidad ayuda a lograr rasgos precisos de los materiales sin geometría adicional, lo que lo hace clave para el renderizado de superficies realistas.

