La animación 3D se integra en el flujo de trabajo general de modelado como un paso posterior, que tiene lugar después de que se completen los procesos básicos de modelado 3D y texturizado. Transforma los modelos estáticos en secuencias dinámicas al agregar movimiento, temporización y acciones expresivas, uniendo la creación de activos y la narración visual.
Típicamente, sigue tareas como la escultura de modelos, el desempaquetado UV y la aplicación de materiales, asegurando que los activos básicos se finalicen antes de agregar el movimiento. Luego precede a la renderización o postproducción, preparando contenido dinámico para la salida final.
Para las animaciones de personajes, los pasos previos a la animación, como el storyboarding, ayudan a delinear los movimientos clave, asegurando que la animación se alinee con la estructura del modelo y la narrativa prevista, mejorando la coherencia entre el activo y el movimiento.

