Los niveles de interactividad moldean directamente los estándares de calidad 3D en las aplicaciones orientadas al usuario, requiriendo un equilibrio entre el detalle visual y el rendimiento para una experiencia óptima del usuario.
- Mayor interactividad (por ejemplo, manipulación en tiempo real, actualizaciones frecuentes de escenas): Prioriza el rendimiento. Esto requiere modelos 3D optimizados con un menor número de polígonos, texturas simplificadas o shaders optimizados para evitar retrasos y garantizar una respuesta fluida. - Menor interactividad.
Por lo tanto, la interactividad determina si la calidad 3D se inclina hacia la optimización del rendimiento o la riqueza visual.
