El modelado 3D es la base de las experiencias de realidad aumentada (RA), creando objetos y entornos 3D digitales que pueden superponerse de manera realista en el mundo real.
En primer lugar, proporciona activos básicos: sin modelos 3D, la RA carece de los elementos virtuales con los que los usuarios interactúan, desde íconos simples hasta escenas complejas.
En segundo lugar, garantiza la integración espacial: los modelos 3D tienen profundidad y escala, lo que permite una integración perfecta con los espacios físicos. Esto es fundamental para que la RA se sienta "real".
En tercer lugar, potencia las características de RA: los modelos estáticos o animados admiten funciones clave como el reconocimiento de objetos (identificar elementos del mundo real para superponer contenido) y el mapeo espacial (comprender el entorno para colocar objetos virtuales con precisión).
En resumen, el modelado 3D une los mundos virtual y real, haciendo que la realidad aumentada sea inmersiva y funcional.

