Para cortar un archivo STL para miniaturas impresas en 3D, use un software de slicer (por ejemplo, PrusaSlicer, Cura, Lychee Slicer) para convertir el STL en código G legible por la impresora. Este es el paso fundamental. Optimice la configuración clave: Elija una altura de capa fina (0,05–0,15 mm) para preservar los detalles pequeños, agregue soportes mínimos dirigidos (para evitar dañar piezas delicadas como las extremidades) y use un relleno bajo (10–20 %) para ahorrar material sin debilitar el modelo. Si eres nuevo, comienza con los ajustes preestablecidos de "miniatura" o "alto detalle" de tu slicer. Estos simplifican la configuración y mantienen una alta calidad al mismo tiempo.

