Para convertir un modelo de malla 3D para animación, concéntrate en tres pasos clave: optimizar la topología, el aparejo y el skinning. Optimiza la topología organizando los bordes para que sigan el movimiento natural (por ejemplo, alrededor de las articulaciones). Esto evita que se estiren o se rasguen durante la flexión. Apareja el modelo con una estructura ósea (esqueleto) para controlar las poses, como mover un brazo o una pierna. Skin el mesh vinculando los vértices a los huesos mediante la pintura de peso. Ajusta cuánto afecta cada hueso a las áreas cercanas para un movimiento suave. Los principiantes deberían comenzar con modelos sencillos.

