La iluminación dinámica normalmente reduce el rendimiento de la escena 3D al aumentar la carga computacional.
Requiere cálculos en tiempo real para fuentes de luz con posición, intensidad o color cambiantes, como simular sombras, reflejos y dispersión de luz, lo que consume más recursos de la GPU y la CPU.
En el desarrollo de juegos, por ejemplo, la iluminación dinámica compleja.
Para mitigar los problemas de rendimiento, simplificar las fuentes de luz o utilizar iluminación previamente renderizada para elementos estáticos puede ayudar a equilibrar la calidad visual y el rendimiento.

