La escalabilidad influye directamente en las decisiones de calidad 3D al requerir un equilibrio entre el detalle visual y la adaptabilidad a diferentes hardware o plataformas, asegurando que los activos funcionen sin problemas en todos los dispositivos.
Los ajustes clave a menudo incluyen: - **Densidad de polígonos**: Reducir la complejidad para hardware de gama baja para evitar retrasos, al tiempo que se preserva la integridad visual básica. - **Tamaño de la textura**: Reducir la resolución en dispositivos con memoria limitada, conservando los detalles esenciales. - **Complejidad del shader**: Simplificar los efectos.
Para proyectos multiplataforma, definir niveles de calidad.

