La renderización en tiempo real reduce los tiempos de carga iniciales, pero aumenta las demandas de rendimiento en tiempo de ejecución en las aplicaciones.
Genera visuales en 3D de forma dinámica durante el uso en lugar de depender de contenido previamente cargado y renderizado, lo que acorta los tiempos de inicio de la aplicación.
Sin embargo, el procesamiento sobre la marcha requiere recursos continuos de la CPU/GPU, lo que puede provocar tasas de fotogramas más bajas, retrasos o tartamudez en escenas complejas.
Para equilibrar, los desarrolladores a menudo optimizan la complejidad de los activos o utilizan renderizado adaptativo.

