Las experiencias inmersivas en 3D difieren de los flujos de UX estándar en cuanto a inmersión, estilo de interacción y casos de uso ideales. Los flujos de UX estándar suelen ser lineales, en 2D y limitados a la pantalla, centrándose en pasos secuenciales para una finalización eficiente de la tarea, como menús de clic o envíos de formularios. En contraste, la inmersión en 3D aprovecha la profundidad, la perspectiva y la presencia del usuario para crear interacciones similares a las del entorno, haciendo que los usuarios se sientan "presentes" en un espacio. Para tareas rápidas y familiares.

