Las experiencias 3D basadas en AR generalmente logran tasas de conversión más altas que las 3D basadas en web, especialmente cuando los usuarios necesitan interactuar con productos en contextos del mundo real.
La realidad aumentada superpone modelos 3D al entorno real del usuario, mejorando la percepción del producto y reduciendo la incertidumbre de compra. En contraste, el 3D basado en web se limita a la visualización en pantalla, ofreciendo una relevancia contextual limitada.
Los escenarios clave incluyen el comercio minorista.
Para los productos físicos, el 3D basado en RA permite a los usuarios visualizar artículos en su propio espacio, reduciendo la indecisión mejor que el 3D web y aumentando la conversión.

