Un modelador 3D contribuye a la creación de CGI mediante el diseño y la construcción de activos 3D digitales, como personajes, entornos o accesorios, que forman los elementos visuales fundamentales de las escenas de CGI.
Estos activos permiten procesos CGI posteriores: texturizado (añadir detalles de superficie como color o textura), rigging (preparar modelos para el movimiento) e iluminación, que juntos transforman formas básicas en imágenes realistas o estilizadas para películas, juegos o anuncios.
Al traducir el arte conceptual en modelos 3D precisos, unen la visión creativa con la ejecución técnica, asegurando que los proyectos de CGI tengan bloques de construcción visuales coherentes y de alta calidad.

