Las coordenadas de textura (UV) determinan directamente cómo las imágenes de textura 2D se asignan a las superficies de los modelos 3D, lo que afecta la alineación, la claridad y la distorsión durante la aplicación de la textura. Actúan como una guía de mapeo, vinculando áreas específicas de las texturas 2D con vértices o caras del modelo 3D. Los diseños de UV deficientes a menudo causan problemas como texturas estiradas (por ejemplo, una textura cuadrada que aparece alargada en una superficie curva) o borrosidad debido a una distribución desigual de texel (píxel de textura). Sin embargo, los UV bien optimizados aseguran que los texels se distribuyan de manera uniforme, preservando el detalle y la alineación de la textura. Por ejemplo, haciendo coincidir un patrón de tela con las costuras de un modelo. En resumen, los UV son fundamentales para una aplicación de textura precisa y de alta calidad; sin un mapeo de UV adecuado, las texturas pueden desalinearse o parecer poco profesionales.

