Las presentaciones interactivas en 3D y las demostraciones de video lineales difieren principalmente en el control y la participación del usuario: el 3D permite una interacción activa, mientras que el video ofrece una visualización pasiva y fija.
- **Control del usuario**: El 3D permite a los usuarios manipular el contenido (por ejemplo, rotar modelos, acercar detalles), adaptando la exploración a sus necesidades. El vídeo sigue una secuencia preeditada sin interacción del usuario. - **Estilo de interacción**: El 3D fomenta una interacción dinámica y personalizada, ideal para resaltar características específicas del producto. El vídeo ofrece una narración coherente, adecuada para demostraciones basadas en la narrativa.
En resumen, el 3D permite una exploración interactiva dirigida por el usuario; el vídeo funciona para una narración estructurada y pasiva.

