Los hábitos de los usuarios están cambiando hacia el contenido 3D interactivo al pasar de la visualización pasiva al compromiso activo, como manipular modelos 3D, explorar espacios virtuales o personalizar elementos digitales. Este cambio es impulsado por la creciente demanda de los usuarios por experiencias más profundas y participativas. Cada vez prefieren controlar o interactuar con el contenido en lugar de las imágenes 2D estáticas, buscando personalización e interacción en tiempo real. Los escenarios clave incluyen el comercio electrónico (vistas previas de productos en 360° para una mejor comprensión antes de la compra), los juegos (personajes y entornos personalizables) y la educación (laboratorios virtuales interactivos para el aprendizaje práctico). En resumen, este cambio de hábitos refleja una tendencia más amplia hacia experiencias digitales inmersivas y centradas en el usuario que priorizan la interacción sobre la observación.
